lunes, 29 de marzo de 2021

1. Juana Estropajo


Juana Estropajo recorría incansablemente las marchas entre los coligues primero, y después entre los tubos de PVC que sostenían las banderas que a veces cambiaban de colores. Su tiempo transcurrían entre las arrugas de su rostro ajado por el sol y el descuido, entre una seguidilla de promesas incumplidas y esperanzas heridas, entre el desarraigo de una vida normal y la consecuencia sostenida por sus años. Sus ropas olían a bencina y sus zapatos cargaban siempre la blanquecina evidencia que delata su respuesta a la represión. Juanita Estropajo vio pasar sus antiguas amistades acomodadas en sus cargos, sus dineros y sus postales. Cuando podía los encaraba a garabatos, casi cayendo del margen de la escena prolijamente cuidada por gendarmes, casi sin existir, era un grito impregnado de silencio. Hoy día Juana Estropajo cuelga desde la viga que sostiene el desdén de una sociedad desecha, la soga tensa sus vertebras fracturadas y su pasado que ha quedado ignorado en la pulcritud del presente espurio.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario