martes, 30 de marzo de 2021

0. Antiguo cantar de la luna

 

En un tiempo en que la memoria no tenía recuerdo

Aparecía una luna redonda, casi a reventar

Desde sus sombras cantaba una dulce melodía

A la que los humanos brindaban un sagrado ritual

                                               Cada noche, siempre de noche

Prendían antorchas y acompañaban a la cantora luna redonda

En el ir hasta las montañas donde cada noche acababa su andar.

 

Así pasaban las noches y después los días

                                               Otra noche y otro día

Y siempre devotos, los humanos esperaban de día

La mística experiencia de un cantar nocturno.

 

Sus respiros transcurrían por el calendario

Donde no hay más registro que la experiencia repetida

Por generaciones enteras dedicadas al embrujo sagrado

Del que siempre estuvieron aprehendidos.

 

De a poco construyeron su entorno, entre paciencia y devoción

Construyeron hombres, mujeres y niños

Nombraron árboles, ríos y lo demás

Todo,

Todo cuidadosamente confeccionado al ritmo de la visitante

Armaron banquetes con el sacrificio de lo nombrado

Y felices festejaban cada atardecer.

 

Hubo una vez un día en el calendario

Que un curioso decidió esperar la noche cerca de las montañas

Para espiar la luna, allí donde acababa su andar

Desde lejos divisó las antorchas y escucho con atención el sagrado cantar

Esperando no ser visto siguió a la luna, siempre escuchándola cantar

Nunca más fue día para aquel curioso

Y persiguió la luna atravesando otras montañas jamás nombradas

                                               Siempre de noche, en una sola noche.

 

Cuando sus fuerzas lo abandonaban

Se percató de otro fuego que iluminaba otro valle.

Con dificultad llegó allí, donde otros hombres, mujeres y niños

Nombraron otros árboles, ríos y todos los otros demás

Entre gestos se comunicó y logro saciar el hambre, la sed

Y después durmió.

En tres días y tres noches no despertó.

 

Al cuarto día despertó en un lugar desconocido

Con una luz que casi había olvidado.

-Es todo distinto (pensó)

Las cosas eran otras cosas y los humanos eran otros humanos

Sorprendido se concentró en sus rutinas irreconocibles

Y sin entender lo que hacían emprendió en camino de regreso.

 

La misma luna, el mismo cantar y otros objetos

Remecían el ser real de aquel curioso

Que caminó largas distancias para reconciliar la calma

Y recuperar la certeza sobre lo que conocía en lo que ya estaba nombrado

 

Llegó donde los suyos

Y esperando encontrar tranquilidad encontró curiosidad, incertidumbre

Inquieto comenzó a contar su largo viaje, contó de lo encontrado

Pero los suyos, que ya eran desconocidos a los ojos del curioso,

Nombraron sus palabras como heréticas

Y planificaron su sacrificio para la próxima noche

                                               Cuando arribara la luna y su cantar

 

Apareció otra vez la luna, redonda casi a reventar

Y comienza su dulce melodía

El hombre con el dolor de sus entrañas masacradas

Soltó un quejido que hasta la misma luna cantora enmudeció

Y desde aquella noche del último día del calendario

La visitante no cantó más

Ahora solo se muestra redonda cada catorce días

                                               Ya no cantará jamás.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario