Juan Imbunche se sentaba todas
las tardes en el frontis de su casa que estaba en uno de los ingresos a la
universidad de su ciudad. Su cuerpo reposaba sobre una silla en la que
equilibraba sus dos patas traseras y apoyaba el respaldo en un muro para
resistir la gravedad de la física y de sus años. Echaba grandes bocanadas de
humo mientras sonreía al ver el desfile de la inteligencia golpeándose entre
sus egos, los muros y la naturaleza. Los veía vestir casual, sencillos y en
algunos casos con una marcada sofisticación respecto a los demás. Mientras
echaba otra bocanada se preguntaba dónde guardarán los ternos y las corbatas
que usan cuando llegan a sus casas después de la jornada. Pensaba: quizás son
menos cínicos los ejecutivos de bancos o los de los fondos de pensiones que
ensogan sus cuellos durante la jornada diurna, mientras el trabajo les consume
la vida.
jueves, 1 de abril de 2021
5. Juan Imbunche
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